sábado, 29 de septiembre de 2018



En medio de azuladas tardes de verano
Hacia el eclipse caminábamos
El final de la tormenta juraba acercarse
Había gaviotas asomándose en el horizonte
El canto de los pájaros por la mañana nos despertaba
de sueños que impregnaban con su aroma al día
Se había dado todo lo que se tenía en las maletas agujereadas
Y se mancharon nuestras manos de las cenizas
generadas con el azufre que ardió como una llama azul
Y cuando cesó la lluvia nos recostamos sobre el pasto, brillando aún mojado
Habíamos tenido visiones sobre este lugar
en medio del silencio de la naturaleza durmiente
La fuerza de cada noche sin dormir se guardaba ahí
Junto a nuestras maletas ya vacías
Nuestras manos manchadas de cenizas
generadas con el azufre que se fundió en una explosión eléctrica
Y cuando las luces de la ciudad se apagaron
Supe que la tormenta recién había comenzado
Su declive solo era una especie de descanso
como preparación para lo que estaba por proseguir
Y en uno de esos días falsamente azulados
Deseamos que las olas del entendimiento nos tomaran sin piedad
Y nos llevaran rápido hasta la frívola y penetrante verdad
Destructora de la ilusión engañosa de libertad
que evita que si quiera intentemos romper las paredes
De nuestra querida caja de rata personal

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